Canòdrom Meridiana
Antoni Bonet


Canòdrom Meridiana
Antoni Bonet


El programa de una pista para carreras de galgos da lugar a un edificio peculiar y con unas servidumbres propias. Bonet concibe una larga construcción en forma de gajo de naranja y con una cubierta unitaria. El elemento tipo de soporte consta de un único pilar de acero colocado en el centro, que soporta una jácena volada a ambos lados. El desequilibrio creado se compensa con el peso de la sombrilla que filtra la luz del sur, y unos tirantes vinculados a los pilares que contrarrestan su peso. La cubierta, frágil e inestable, está formada por unas riostras que soportan unas planchas prefabricadas, y queda fijada definitivamente por un tirante en cada extremo. Debajo de este gran plan bombeado se dispone la plataforma que acoge la circulación de los espectadores, así como el acceso a las taquillas de apuestas y a las gradas. Debajo de la plataforma están las perreras y las dependencias de servicios.
(Text: Maurici Pla - Guia d'arquitectura moderna, 1880-2007)


El Canódromo Meridiana es un ejemplo paradigmático de un edificio realizado para una función específica: servir a la pista de carreras de un canódromo. Por lo tanto, el edificio es inseparable del espacio vacío al que sirve y no se puede entender sin éste. Se alinea en la calle de la Riera de Horta, donde vierte la fachada posterior. Se accede por uno de los extremos. La fachada principal no está diseñada para ser vista, sino para mirar a través de ella.

Las partes públicas del edificio están elevadas un nivel entero y dejan la planta baja como espacio de servicio, con dependencias para el cuidado de los perros.
El espacio noble se ubica en la planta primera y queda abierto en las pistas para que las gradas se dispongan desde este nivel hacia abajo. Un enorme brise-soleil seguido de obra con estructura de acero controla la iluminación del ambiente.

El rasgo más destacable del edificio es el atrevido estructural: toda la estructura, realizada completamente con acero, trabaja al límite. Las secciones de acero son las mínimas imprescindibles, los voladizos casi imposibles. Las gradas están sujetas por la parte superior, sin ningún otro soporte, completamente colgadas sobre la planta baja. La cubierta, muy singular, es un caparazón único, parabólico, muy ligero, de geometría reglada (formas curvas realizadas exclusivamente con perfiles rectos) que lo emparenta con experiencias modernistas y, al mismo tiempo, permite cubrirlo con un mínimo de material. Los acabados interiores son muy austeros, casi pobres. La estructura, protagonista, se deja vista en todas partes.

El edificio perdió su uso como canódromo. La pista es ahora un parque público, urbanizado de modo que pueda reconocerse su geometría. Actualmente espera ser rehabilitado como equipamiento público.

Esta nueva función, que demuestra la flexibilidad del edificio, permite, adicionalmente, recorrerlo y admirar toda su geometría de forma desacostumbrada. Esto valora, aún más, la labor de los arquitectos, que parecen haber pensado cada espacio como si pudiera visitarse así desde el principio: no hay ni un solo punto desde donde el edificio pierda fuerza. Visitarlo permite gozar de una de las estructuras más singulares de la ciudad.
(Text: Jaume Prat Ortells - APP BCN Arquitectura)


Photography: Francesc Català-Roca
Fons Fotogràfic Francesc Català-Roca / Arxiu Històric del COAC


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